Las hortalizas son plantas
anuales, bianuales y vivaces de uso hortícola. A este grupo pertenecen
las plantas de la huerta, que nos permiten disfrutar en casa de verduras y frutas ecológicas de temporada. Existe multitud de especies y variedades de hortalizas.
> Tipos de hortalizas en función de su parte comestible.
Hortalizas de hoja: Acelga, canónigos, cardo, diente de león, endibia, escarola, espinaca, lechuga, hinojo, etc.
Coles: Son hortalizas muy antiguas
originarias de Europa occidental y meridional. Todas las variedades
existentes actualmente proceden básicamente de la especie silvestre
Brassica sylvestris. Son coles: Berza, Brócoli, Col de Bruselas,
Repollo, Lombarda, Coliflor, Colinabos y Colirrábanos.
Hortalizas de raíz: Ajo, apio, cebolla, chirivía, nabo, rabanito, remolacha y zanahoria.
Hortalizas de fruto: Su valor es el
fruto. Ejemplos: berenjena, calabacín, calabaza, fresa, maíz, melón,
pepino, pimiento, sandía y tomate.
Hortalizas de flor: Alcachofa, girasol y también las coles.
Tubérculos: Batata, patata, tupinambo, chufa, etc.
Leguminosas: guisante, haba, judía, lenteja, alfalfa, garbanzo, guisantes, cacahuetes, etc.
> Tipos de hortalizas en función de sus necesidades en nutrientes.
Hortalizas exigentes:
Son las hortalizas que para su
desarrollo necesitan gran cantidad de nutrientes del suelo,
especialmente de algunos elementos. Por lo tanto, precisan un buen
abonado del suelo antes de su cultivo y una vez finalizado su ciclo
productivo, el suelo queda pobre y con escasos nutrientes. Por ejemplo:
pimientos, pepinos, calabacín, coles, berenjenas y tomates.
Hortalizas semi-exigentes:
Son hortalizas de consumo medio de
nutrientes. Pueden mantenerse varios años en el mismo suelo. Por
ejemplo: acelga, lechuga, escarola, puerro, remolacha y zanahoria.
Hortalizas poco exigentes:
Son hortalizas que necesitan pocos
nutrientes para su desarrollo pudiendo crecer en suelos donde antes se
hayan cultivado plantas exigentes o semi-exigentes. Al final de su ciclo
productivo, el suelo sigue mantiene nutrientes. Por ejemplo: canónigo,
cebolla, ajo y rabanito.
Las hojas de las plantas nos dan mucha información
Durante millones de años las plantas de
nuestro planeta fueron evolucionando para adaptarse a los distintos
climas e ir poblando casi todas las regiones del globo, incluso aquellas
sometidas a las condiciones climáticas más adversas.
En el follaje de las plantas vemos una
parte importante de esa evolución. Observando las hojas de las plantas
podemos saber si necesitan más o menos luz y agua, si resisten el aire o
la salinidad, si pueden soportar el sol fuerte o la sequía intensa en
climas cálidos y áridos…
Las plantas de hojas grandes y
tonalidades verde oscuro están preparadas para captar mejor la luz. Se
trata de una adaptación que desarrollaron las plantas que crecen bajo la
sombra de otras plantas, en algunos casos, en espacios donde llega muy
poca luz debido a la gran densidad de vegetación. Por eso, las plantas
de hojas grandes y de color verde oscuro son adecuadas para zonas
oscuras y sombreadas del jardín y también para cultivar dentro de casa.
Necesitan bastante agua y son sensibles al sol directo.
Si queremos plantas resistentes al
calor, al sol y a la sequía, buscaremos plantas con hojas pequeñas,
estrechas y plateadas, capaces de reducir la transpiración. Por ejemplo,
el olivo, la lavanda.
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